En B2B suelen pasar meses entre el primer contacto y la firma, y la decisión no la toma una sola persona. Por eso, en lugar de un objetivo de ventas, asigna a las redes sociales tres tareas:
- Seguir en la lista corta: que quien decide piense en tu empresa cuando surja la necesidad.
- Dejar un rastro de confianza: cuando un cliente potencial te investigue, tiene que encontrar meses de publicaciones regulares, concretas y que demuestren conocimiento.
- Abrir conversaciones: genera contactos que acaben en comentarios, mensajes y reuniones en persona durante los eventos.
LinkedIn en el centro y los demás canales como apoyo
En LinkedIn, quienes toman las decisiones están en su faceta profesional, así que concentra allí la mayor parte del plan. YouTube funciona como biblioteca de demos y vídeos de formación; X llega a perfiles técnicos que siguen de cerca la actualidad del sector. Para la mayoría de las empresas B2B, Instagram y Facebook son un escaparate de la cultura de empresa y de las ofertas de empleo, no canales de venta.
Página de empresa y perfiles de la plantilla
En LinkedIn, la gente sigue más a personas que a empresas. La página de empresa es el canal oficial, pero la mayor parte del alcance suele venir de los perfiles personales de quien fundó la compañía y de tus especialistas de ventas y del área técnica. Trabaja cada tema en dos niveles: la página de empresa publica el caso o la noticia, y dos o tres especialistas cuentan la misma historia con sus propias palabras.